lunes, 6 de agosto de 2012

De regreso a la escuela...sin temor





Al principio de un ciclo escolar muchos niños se muestran nerviosos y ansiosos de saber que ya deben ir a clases, e incluso algunos hasta se sienten enfermos la noche anterior. 
Esto se debe en parte a cierto miedo a lo desconocido, empezando por como será la  nueva maestra o maestro, los nuevos compañeros y los nuevos aprendizajes. 


Para minimizar estos temores se recomienda visitar antes la escuela y, de ser posible, conocer al nuevo maestro. Algunas escuelas realizan jornadas de presentación previo al inicio del ciclo escolar para que tanto los padres como los niños conozcan el plantel y el uso de las instalaciones.

También puede recordarle al pequeño la emoción de reencontrarse con sus amigos, de conocer nuevos compañeros y de todas las cosas nuevas que podrá aprender y hacer.


Con respecto a los más pequeños, se debe tener presente que para ellos  separarse de sus padres es un proceso que requiere tiempo, por lo que necesitarán de toda la paciencia, comprensión y confianza de sus padres.



domingo, 8 de julio de 2012

Inteligencia emocional.


La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer los propios sentimientos y de motivarse a sí mismo,  así como la habilidad para  manejar las emociones propias y las que surgen en las relaciones. Esto es, ser lo suficientemente capaces para percibir y expresar emociones con precisión, de tal forma que podamos tener acceso a ellas cuando nos sean productivas para el pensamiento. Es la habilidad para entender la naturaleza de esas emociones  y tener la capacidad de regularlas; todo esto con la finalidad de promover el crecimiento tanto emocional como intelectual. 
Así pues, los componentes de la inteligencia emocional son:

Autoconocimiento emocional. Es la capacidad de conocer los propios estados emocionales. nos proporciona seguridad en nuestro desempeño y nos permite acceder a las opciones para poder reaccionar frente a la emoción.

Autocontrol.  Es la habilidad para manejar y controlar los propios estados emocionales con le fin de asumir la responsabilidad de nuestras acciones y reacciones.
Motivación. Es esa energía que nos impulsa lograr un determinado propósito y que surge de una necesidad.



Habilidades sociales. Son las capacidades que nos permiten realizar un mejor manejo y vivencia de nuestras relaciones:


  • Empatía: Es la base principal de las habilidades sociales y el punto de partida para el desarrollo de éstas, ya que es la habilidad para tener conciencia de los sentimientos necesidades y preocupaciones de los demás para poder responder a estos de forma adecuada, dicho de otra  manera es "ponerse en los zapatos del otro".
 


  • Comunicación: Dar y recibir información implica escuchar de forma activa y abierta. La comunicación se basa en factores tales como el lenguaje corporal. 



  • Construcción de relaciones interpersonales funcionales: Es la capacidad de crear relaciones interpersonales que favorezcan el  crecimiento personal y emocional de cada uno de sus integrantes. 
  •  Convivencia: No es otra cosa más que la capacidad para vivir en comunidad. 

  •  Liderazgo: Habilidad para congregar, inspirar y orientar a personas y grupos para lograr objetivos comunes.

Tener inteligencia emocional no quiere decir que debemos estar siempre de acuerdo con todos, al contrario, debemos ser capaces de confrontar a los demás en ciertas ocasiones. La inteligencia emocional no está predeterminada genéticamente, ni está condicionada por factores de género, ni es sinónimo de sensibilidad sino de autocontrol, autoestima elevada y conocimiento de sí mismo.
Inteligencia emocional no implica que conozcamos las emociones para dar rienda suelta a las mismas, sino que tomemos conciencia d los sentimientos y emociones para lograr una adecuada expresión y ponerla al servicio de lograr nuestros objetivos y los del entorno en el que nos desenvolvemos.


¿Cómo enseñar empatía a los niños?

La empatía comienza a desarrollarse a temprana edad. Por ejemplo, un bebé es capaz de llorar si ve a otro llorando y percibe las emociones de sus padres aun cuando no puedan expresarse verbalmente.
Para lograr que los niños aprendan la empatía como habilidad social, debe haber un adecuado entendimiento de las señales del bebé, como son los diferentes  tipos de llanto, demostraciones de  incomodidad, felicidad, frustración, etc., ya que si el niño se cría sintiéndose entendido, desarrollará su capacidad para comprender a los demás y generar así lazos de empatía.


Otras oportunidades de enseñar empatía puede ser el análisis de un conflicto, el problema de un amigo, una pelea, un programa de televisión, un cuento o fábula, y en sí todo lo que haga reflexionar al niño acerca de como se sintió el otro frente a tal situación; para lo cual se le pueden formular preguntas tales  como:
¿Cómo me sentiría yo si me sucediera lo mismo?
¿Me gustaría que a mi me hicieran lo mismo que yo le estoy haciendo al otro?
¿Qué me gustaría que el otro hiciera por mi si yo estuviera en su situación?

Reflexionen sobre las reacciones emocionales de sus hijos, traten de entenderlos y de actuar adecuadamente.
Corrijan al niño cuando haga comentarios o actúen sin tomar en cuenta los sentimientos de los demás frente aciertas situaciones, incluso, pueden invitarlos a cambiar de lugar y ponerse en la situación del otro.
 Recuerden que cuando hay empatía se mantiene relaciones más profundas con los demás y hay una comunicación más efectiva.


 


viernes, 6 de julio de 2012

Niños ¿qué hacer este verano?

Hoy oficialmente terminó el ciclo escolar, y a la mayoría de los padres les preocupa que harán sus hijos en el verano.

Algunos los inscribirán en cursos de verano, otros los mandarán a algún campamento; pero esto solo será por unos días ¿y el resto de las vacaciones?

Es importante que tengan en cuenta que, a pesar de estar de vacaciones, los niños requieren de rutinas y horarios que les permitan organizar su conducta, de este modo sabrán anticipar y prepararse para lo que se espera de ellos.
Recuerden que mientras menos orden y estructura tiene un niño, más inquieto y ansioso estará buscando que hacer con tanto tiempo libre y lo más seguro es que esté aburrido antes de que las vacaciones terminen.
He aquí algunas sugerencias:

1. Mantengan sus rutinas (en la medida de lo posible) tales como horarios de comida, la hora de dormir, el baño.

2. Asignen a los niños tareas domesticas (de acuerdo a su edad y habilidades), claro, con sus respectivos horarios para ello.

3. Implementen algunas actividades (que sean de su agrado) por día, por ejem., lunes de dibujo o pintura, martes de parque o alguna actividad al aire libre, miércoles de cocina, jueves de cuentos, viernes de películas (en casa o cine), etc. Esto favorecerá el orden en los niños. Desempolven los juegos de mesa y diviértanse en familia.


4. Salgan a caminar por las mañanas y aprovechen para charlar con ellos.




5. Enséñenles los juegos y actividades que ustedes practicaban de niños ¿recuerdan?: "el avión", "el resorte", saltar la cuerda, "la mata-tena", el juego de "basta", etc., son juegos cada vez más olvidados, pero que favorecen su coordinación motriz y agilidad mental. Pueden enseñar un juego por día.


6. Hay a la venta revistas de juegos y pasatiempos que pueden entretenerlos un buen rato: sopas de letras, figuras escondidas, buscar diferencias, colorear por números, unir puntos, etc. También pueden buscar estas actividades en internet. 

7. En el sitio www.ixl.com encontrarán juegos y actividades clasificadas por grado escolar: razonamiento lógico, seriación, matemáticas, etc.
8. Para los más peques (2 a 4 años) esta el sitio www.kneebouncers.com que cada semana "libera" 5 juegos diferentes.

Es muy importante que al final del día hagan una actividad menos dinámica e intelectual y mucho más relajante, para ir bajando poco a poco la "pila" de los niños y se vayan a la cama más tranquilos.



 ¡Felices vacaciones!

jueves, 21 de junio de 2012

Vacaciones de verano


Cuando estamos de vacaciones nos sentimos a gusto: estar lejos del jefe y la oficina, no tener que soportar el tráfico en las calles y andamos sin prisa de cumplir los horarios de nuestras rutinas diarias; en pocas palabras, pasamos unos días lejos de las tensiones.
Pero. ¿han considerado que también los niños viven el estrés durante todo el ciclo escolar? Pues así es, y mientras más pequeños la tensión en su cuerpo es mayor: agitación, dolor de cabeza, dificultad para conciliar el sueño, etc. Cuando crecen, la tensión aumente se vuelven más irritables, pueden tener pesadillas o dificultad para aprender, entre otras cosas. 

Las tensiones, aunque controlables y manejables, son inevitables; si en los adultos provocan cambios de humor, insomnio, dolor de espalda o cabeza y hasta sentimientos depresivos ¿se imaginan lo que puede experimentar un niño?
He aquí el panorama diario: 
Por las mañanas se levantan presionados porque papá y mamá deben salir a buena hora. Los niños no eligen a sus compañeros ni a sus profesores, así que deben adaptarse a esta situación con rapidez. Algunos niños llegan a casa a comer, otros lo hacen en la escuela o guardería. y ¿después de clase?: las tareas, mamá apurada en preparar la comida, riñas entre hermanos; a veces comen con rapidez porque hay que llegar a tiempo a la clase de karate, natación, piano, ballet, etc. Y al regresar a casa, un baño, la merienda y a la cama, y es esa hora justamente en la que los padres se debaten entre el deber (contar el cuento antes de dormir) y el placer (ver su programa favorito o el partido de fútbol). 


Por supuesto que en medio de esta rutina hay lindos momentos de risas, complicidad y confidencias; pero también hay estrés, penas, celos, riñas, etc., y la dificultad que tienen los niños para expresar con palabras lo que sienten y para comprender lo que sucede.

A los adultos nos resulta pesado, a menudo, las horas de esfuerzo y trabajo en nuestra rutina diaria, pero no es necesario hacer sacrificios para ganarse la vida, así que ¿por qué no hacerlo divirtiéndonos como los niños?, para ellos, el juego es el medio a través del cual aprenden muchas cosas: reglas estrategias, trabajo en equipo, convivencia. Como padres, siempre desean lo mejor para sus hijos, pero esto no debe ser arduo , apremiante y muy estricto.
Así que no es necesario preguntarles a los pequeños porqué desean tanto que lleguen las vacaciones; quieren jugar, disfrutar de sus amigos, de sus padres, de sus juegos y juguetes; salir de la rutina diaria y la disciplina de la escuela.

Las exigencias de nuestra sociedad actual han hecho que cada vez más padres se sientan preocupados por dar a sus hijos proyectos estructurados en el verano, de ahí que busquen campamentos y cursos de verano para ellos, y no está mal, pero lo mejor sería no imponer obligaciones a los niños en este sentido. lo que a ellos los hace felices es dejarlos libres para actuar, por supuesto que con cierta medida. Acepten que sus elecciones no deben ser las mismas que las de ustedes, acepten que vivan sus vacaciones a su manera, que jueguen, rían, se diviertan, que gocen su infancia.
Al final del verano, cuando se sientan recuperados y llenos de energía, buenos momentos y recuerdos, iniciaran el nuevo ciclo escolar con el gusto de tener aun placer, el placer de aprender, de conocer a otros niños y a otros adultos.
Disfruten todos y cada uno de esos bellos momentos juntos, libres y relajados; aprovéchenlos y recuerden que lo esencial en la vida es ese placer de estar bien junto a aquellos que nos aman y amamos tanto.


martes, 19 de junio de 2012

Homosexualidad: ¿por qué inquieta tanto?


La aprobación legal del matrimonio en parejas del mismo sexo y el derecho de éstos a la adopción, es algo que sigue inquietando a una sociedad como la nuestra, acostumbrada a un solo modelo de convivencia en pareja.
El origen de esta reacción es simple: el miedo a lo desconocido. El rechazo a lo ajeno es algo natural en una sociedad tradicional y machista como la nuestra que considera que la única sexualidad permitida, buena y saludable es la heterosexual.

Observar muestras de afecto entre una pareja gay es algo que sigue intimidando, ya que rompe con lo que se nos ha inculcado durante siglos como patrones, conductas y creencias, así como, la actitud que asumieron nuestros padres ante ésta orientación.

El repudio a lo diferente existe por la resistencia lógica que se tiene a lo nuevo, a lo diferente y el hecho de que nos mueva tanto puede esconder cierta inseguridad acerca de nuestra propia inclinación sexual. En nuestra esquema tradicional, la gente se sigue preguntando ¿por qué alguien es homosexual?, pero nadie se cuestiona ¿por qué alguien es heterosexual?


Para aceptar (y respetar) las diferencias, es necesario ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos ¿que tipo de emociones realmente se despiertan en nuestro interior al observar a dos personas del mismo sexo mientras muestran su afecto en público?

Tal vez dar solución a nuestras inquietudes internas será la pauta para poder asimilar las formas de convivencia "diferentes" a las nuestras.

viernes, 15 de junio de 2012

El niño y la confianza en sí mismo.

Para transmitirle al niño la confianza en él mismo, es primordial que sus padres tengan, a su vez, confianza en ellos mismos. Para que desarrolle su confianza, el niño debe crecer en un marco de afectividad y seguridad además de que los padres deben tener una actitud positiva y enfatizar con frecuencia los puntos fuertes del niño, tratando de no señalar los puntos débiles, ya que la confianza y la imagen de uno mismo están estrechamente vinculadas. A lo largo de sus primeros años, los niños ven en los otros una fuente de confort y placer que le da seguridad: al llorar para expresar incomodidad, frío, hambre, etc., sus necesidades son cubiertas casi de inmediato. La atención y el amor de sus padres da esperanza al niño.
Con la llegada de la etapa del "yo solito", entre los dos y cuatro años de edad, el niño desea poner en practica sus capacidades físicas y mentales. Pero entonces se da cuenta de que no puede con todo y que intentar hacer algunas cosas nuevas puede ser peligroso, aprendiendo,así, una desconfianza relativa: el control.
Posteriormente, al convivir con sus pares, se enfrenta a las exigencias de los otros, a voluntades distintas, por lo que debe ajustar su confianza.

Sin embargo, es posible que a pesar de ser amado y estimulado, al iniciar la etapa escolar, el niño exprese con frecuencia un "no puedo" cuando se enfrenta a retos nuevos, que se sienta triste o frustrado e incluso permita que los otros chicos decidan por él los juegos o actividades que harán entre amigos, cosa que a muchos padres les preocupa. En este caso se sugiere lo siguiente:

  • Tengan confianza en sus capacidades y háganselo sentir así. 
  • Valoren la imagen física, mental y social que tiene de él mismo: háganlo hablar de la escuela, sus amigos, sus juegos. Escúchenlo realmente y muestren interés por él. 
  • Llévenlo a realizar una actividad en la que destaque y háganselo notar, felicítenlo por sus logros. 
  • Proporciónenle y sugieran nuevas herramientas para superar su dificultades: deportes diferentes, apoyo extraescolar, juegos nuevos, estrategias de estudio diferentes, etc. 
  • Hagan que él sienta que lo aman y acéptenlo con sus cualidades y sus limitaciones. 
  • Sean tolerantes y pacientes con él, fíjense más sus habilidades que en sus puntos "flacos". 

Factores que afectan la confianza en sí mismo.

  • El sarcasmo y el humor ácido. 
  • Los apodos negativos, vengan de quien vengan.
  • La sobreprotección: hacer las cosas por el niño, cuando él pueda hacerlas por sí mismo. Las exigencias y expectativas demasiado grandes. 
  • Las comparaciones: "yo a tu edad ya lo sabía hacer", "tu hermano sí puede", etc. 
  • El desinterés o la excesiva permisividad: "haz lo que quieras".
  • Dar énfasis a los errores y equivocaciones o, peor aun, castigarlos severamente por ellos. 

Factores que favorecen la confianza en sí mismo.

  • Las felicitaciones y los estímulos: "¡Bravo! Lo hiciste muy bien!" 
  • Favorecer que tengan iniciativa y que enfrenten experiencias nuevas. 
  • Estimular su creatividad. 
  • El humor y la risa, especialmente si se trata de restarle dramatismo a los pequeños accidentes o fracasos. 

Es importante tener en cuenta que la autoestima se basa en diferentes factores:

Físicos: La imagen de uno mismo. 
Psicológicos: El amor y la aceptación de los demás. 
Sociales: Tolerancia a las diferencias y las reacciones de los demás. 

martes, 12 de junio de 2012

Cuentos para pensar

Esta vez les traigo dos cuentos cortitos para reflexionar de Jorge Bucay. Aunque no son precisamente para niños, tal vez deseen compartirlos con los mayorcitos.

Las ranitas en la nata.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar. Una de ellas dijo en voz alta: "No puedo más es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo porque prolongar este sufrimiento. no entiendo que sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril". Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente, o quizá más tozuda, se dijo: "¡No hay manera!  Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora":
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un solo centímetro, durante horas y horas. Y, de pronto, de tanto patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y,.  patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo volver a casa, croando alegremente.



Las alas de la vida.

Cuando se hizo mayor, su padre le dijo: "Hijo mío: no todos nacemos con alas. Pero, aunque no tienes obligación de volar, sería una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado".
- Pero yo no sé volar- contesto el hijo.
- Es verdad- dijo el padre. Y lo llevó hasta el borde del abismo de la montaña.
- ¿Ves, hijo? Éste es el vacío. Cuando quieras volar, vienes aquí, saltas al abismo y, extendiendo las alas, volarás.
- ¿Y si me caigo?- el hijo dudó.
- Aunque caigas, no morirás. Sólo te harás algunos rasguños que te harán más fuerte para el siguiente intento- contesto el padre.
El hijo fue a ver a sus amigos, con los que había caminado toda su vida. Los estrechos de mente la dijeron: "Tu padre está medio loco. ¿Para que necesitas volar? ¿Por que no te dejas de tonterías?". Los mejores amigos le aconsejaron: "¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por que no empiezas despacio?  Prueba a tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol. Pero... ¿desde la cima?".
El joven escuchó su consejo. Subió a la copa de un árbol y, llenándose de coraje, saltó. Desplegó las alas, las agitó con todas sus fuerzas, pero se precipitó a tierra. Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre.
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Lo he probado y ¡mira el golpe que me he dado! No soy como tú. Mis alas solo son de adorno.
- Hijo mío- dijo el padre-, para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas: necesitas cierta altura antes de saltar. Para volar hay que empezar corriendo riesgos. Si no quieres, lo mejor quizá sea resignarse y seguir caminado para siempre.





De  Déjame que te cuente, de Jorge Bucay.

 
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